Dios de Amor accesible

¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad! El día de hoy les ha nacido un Salvador.
Es el anuncio que hace el ángel a los pastores y que de igual forma estamos llamados a compartir con todo aquel que nos rodea, pero no solo hoy, si no cada día de nuestras vidas, porque cada día que despertamos, es un buen día para recordar que tenemos un Salvador, que viene a cambiar vidas.
El Papa Francisco nos ha invitado en varias ocasiones durante este Adviento a meditar el Pesebre, o como él lo llama, el Belén. El Papa, nos habla que ese Belén es un evangelio vivo que nos enseña a meditar sobre el misterio de Amor más grande: un Dios hecho hombre, un Dios hecho niño, un Dios hecho pan.
Éste no es un anuncio exclusivo de Navidad, te comparto 5
ideas para meditar, elige una o quédate con todas:
1. Belén significa casa del pan
Es realmente significativo que Jesús haya nacido en Belén, no solo por todo el contexto de las profecías, porque podríamos irnos más atrás y preguntarnos porqué Jesús era de la estirpe de David o porqué David nació en Belén. Es significativo, sobre todo, porque esta pequeña ciudad, que muchas veces llaman la más humilde, tiene como nombre Casa-del-pan. Jesús nos dice que es el Pan Vivo bajado del cielo, también, se le ha comparado con el Maná del cielo que recibían los israelitas en sus años de peregrinaje a la tierra prometida, y lo tenemos vivo en la Eucaristía.
Belén era el lugar donde nacería el Pan que
reconforta nuestra alama y nos sacia en su infinidad. Estamos invitados, cada
día de nuestras vidas, a vivir la gracia que viene de Dios, a hacer de nuestro
corazón una digna casa del Pan, donde Jesús pueda entrar, habitar y hacer de
las suyas después de cada misa.
2. Dios que viene en la austeridad
Imagina la sorpresa de los reyes magos al llegar a Belén, ellos, vestidos con sus mejores trajes, tal vez venían con alguna caravana de sirvientes o simplemente utilizando su amplia capacidad intelectual, traían los mejores regalos en los que pudieron pensar. Y se toparon no con un rey hecho y derecho, sino con un niño, nacido en el más humilde de los lugares, acostado en donde se ponía el alimento para los animales, y perteneciente a la más humilde de las familias. Imagina la sorpresa de los pastores, pues les nació un Salvador más vulnerable incluso que ellos, y sobre todo, accesible.
Así también para nosotros, que contemplamos a Jesús en la Eucaristía, la más humilde de las materias, tan frágil y desnudo. Tan incomprensible al intelecto del hombre, tan escondido, que los de corazón altanero y ostentoso difícilmente puedan encontrar. Tan accesible a todos y cada uno, tan pequeño y tan indefenso pedazo de pan.
“ Así como
los Pastores de Belén, hace tantos años, reconocieron al Hijo de Dios nacido en
un establo, del mismo modo sepan reconocerlo cuando viene en el misterio de la
Eucaristía” - Papa Francisco
3. Dios que es familia y viene a la familia
Al ser Trino y Uno, Dios en su naturaleza ya es familia, sin embargo, para hacer más tangible y comprensible el amor en-relación en el que estamos invitados a participar, decide venir a una familia. Imagínate, Dios quiso obedecer a unos padres, aprender un oficio, trabajar para ganarse el pan de cada día, aquí la palabra clave es QUISO, cuántas veces nos quejamos de hacer esto que Dios en sus infinitas posibilidades eligió.
Aun así, va mucho más allá, Jesús viene a reafirmar la dignidad de nuestras comunidades, de nuestra hermandad, empezando por la familia. Te invito a que pienses en el amor que sientes por tus hermanos (incluso por los desconocidos) cuando estás de misiones, podríamos pensar que es fruto de la convivencia y del servicio, pues lo es, pero éstos a su vez son fruto de nuestra comunión diaria, ése es el verdadero hito de la misión. Cuántos no amaríamos a nuestros hermanos y a nuestro mundo si lo viéramos como lo vemos cuando estamos de misiones, cuando comulgamos diariamente.
“ En cada
Misa se prepara no sólo el Nacimiento de Dios en el mundo, sino también el
nacer del ser humano en Dios ” - Papa Francisco
4. Dios que conoce de dificultades
Jesús experimenta dificultades en su vida, como todos y cada uno de nosotros. Incluso antes de nacer, ya estaba experimentando en la angustia de sus padres el hecho de no tener dónde hospedarse. Poco después de nacer, tiene que salir de su país porque su vida corría peligro, un niño tan pequeño, ya representaba una sacudida a nuestras comodidades.
Aunque Jesús haya experimentado muchas dificultades durante su vida terrena y su pasión haya sido peor que miles, difícilmente podríamos afirmar que las vivió todas. Sin embargo, como dice el Padre Raniero Cantalamessa en su catequesis sobre la Eucaristía, es en cada comunión que Cristo se hace uno en cada una de nuestras dificultades y las vive completitas, así como nosotros las experimentamos. Entonces no podríamos decir, bueno pero Jesús no tuvo cáncer, o no estuvo casado, o no tuvo unos padres adictos, pues en cada comunión nuestra Dios se hace para Él y sana cada herida de nuestra vida.
“En estos días, lo contemplamos en el pesebre, pero es en
la Eucaristía que Él se deja encontrar personalmente” Papa Francisco
5. Dios alegre y que trae alegría
Imagina al Dios Niño que ríe cuando le hacen cosquillas, que hace gracias como cualquier bebé, que hace travesuras como cualquier niño y que tiene sus momentos de “rebeldía” como cualquier adolescente.
Jesús al hacerse hombre comparte con nosotros la vocación del amor, la de amar y ser amados, que a final de cuentas, nos lleva a la plenitud. Esa plenitud nos llena de una alegría que viene de Dios, que difícilmente se vaya con las dificultades, porque no necesariamente significa ser gracioso o divertido (aunque también puede ser), más bien es una consecuencia de experimentarnos amados, que cada uno vive de manera distinta y personal.
Te invito a que en la siguiente Eucaristía de
la que participes, te experimentes amado y vivas la consecuencia de la alegría
de tener un Dios tan grande, que se hace tan accesible por amor. ¡Feliz Navidad!
T X T J