Lo que en realidad buscamos...

Adentrarse en el corazón del hombre significa recordar su esencia; significa reencontrarse con el Creador, lo cual se convierte en una necesidad para cualquier persona. Pero, ¿qué es aquel anhelo y a qué se lo podemos atribuir?
El hombre por naturaleza tiende a buscar el origen y la razón de su existencia, busca cuestionarlo todo lo que sucede a su alrededor. El resultado que se le de a este tipo de interrogantes será el sentido que se le podrá dar a su propia vida.
En lo personal, me gusta muchísimo la relación que presenta Aristóteles en la Metafísica en la que hace referencia a lo antes mencionado: "Todos los hombres desean por naturaleza saber". Que cool. Desde la esencia misma de la persona se presenta al hombre con el deseo de saber, con la capacidad de explorar más allá de sus límites y esto es algo que se hace presente desde el fondo de su corazón. Esto se ha visto presente a través de la filosofía en la cual el hombre busca comprender y darle respuesta a cuestiones como la existencia, la verdad y la moral.
En la declaración "Dignitatis Humanae" de Pablo VI me gusta muchísimo como es la forma en la que expresa esta necesidad propia del ser humano y lo expresa como una libertad fundamental:
Todos los hombres, conforme a su dignidad, por ser personas, es decir, dotados de razón y de voluntad libre, y enriquecidos por tanto con una responsabilidad personal, están impulsados por su misma naturaleza y están obligados además moralmente a buscar la verdad, sobre todo la que se refiere a la religión. Están obligados, asimismo, a aceptar la verdad conocida y a disponer toda su vida según sus exigencias.Por consiguiente, el derecho a la libertad religiosa no se funda en la disposición subjetiva de la persona, sino en su misma naturaleza.
Después de haber analizado este texto nos hemos dado cuenta que el deseo de buscar la verdad es algo que permanece inscrito en nuestro ser; y que a la vez sentimos la necesidad de actuar y llevar una vida de acuerdo a ella. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, diría el famosisimo Tío Ben.
Vivir en la verdad es un compromiso de vida; te permite reordenar tus deseos y anhelos más profundos para que a través de ellos puedas vivir de forma plena y que puedas llevar a cabo el propósito por el cual el Creador nos ha traído aquí; la misión de nuestra vida. Aquel que es capaz de vivir de acuerdo a su propósito es capaz de ser testigo de la verdad, porque el saber que fuiste creado con un propósito significa que eres capaz de encontrar la verdad misma.
Asi como hemos sido dotados de la capacidad de buscar la Verdad, hemos también de estar dispuestos a testimoniarla. Me gusta mucho una cita que define completamente la responsabilidad de dar testimonio de aquello en lo que cree:
"No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por Evangelio, animado con la fortaleza de Dios." 2Tim 1, 8
Esta cita me recuerda muchísimo el ejemplo de todos aquellos mártires que estuvieron tan convencidos de la verdad, que estuvieron dispuestos a defenderla; incluso con su propia vida. Aquel que esta convencido de la verdad esta dispuesto a llevarla a todo lugar en donde haya falta, esta dispuesto a estar a ser dócil a su acción para que lo convierta en su instrumento.
El número 2500 del Catecismo de la Iglesia Católica expresa de una gran manera lo que comprende la verdad:
La verdad entraña el gozo y el esplendor de la belleza espiritual. La verdad es bella por sí misma. La verdad de la palabra, expresión racional del conocimiento de la realidad creada e increada, es necesaria al hombre dotado de inteligencia, pero la verdad puede también encontrar otras formas de expresión humana, complementarias, sobre todo cuando se trata de evocar lo que ella entraña de indecible, las profundidades del corazón humano, las elevaciones del alma, el Misterio de Dios.
El hombre desea, a través de su capacidad intelectual, encontrar el propósito y la razón de su ser. Sin embargo, conserva su naturaleza humana que se presenta limitada y terrenal, pero tomada de la mano del Creador puede aspirar a lo eterno.
Creer en la verdad responde al anhelo de eternidad que posee cada persona. Nosotros los cristianos creemos que al terminar nuestra vida terrena, aspiraremos al encuentro con Dios. Es algo que permanece inscrito en nuestro ser que nos hace obrar en la búsqueda de la santidad.
¿Porque creemos que Cristo es la verdad?
Porque el mismo se manifestó como la verdad misma, el verbo encarnado. Él mismo se manifestó como el "camino, la verdad y la vida" Jn 14, 6. Él mismo se manifestó como la "puerta" (Jn 10, 9) para la salvación. Él se encarnó lleno de gracia y de verdad (Jn1, 14)
Porque en Jesucristo la verdad de Dios se manifestó en plenitud. Conservando su divinidad, se decidió hacer hombre entre los hombres para dar muestra de la verdad y revelarse al mundo y otorgarles la salvación.
El mesías tuvo que acudir al encuentro con la humanidad para mostrarse como el camino hacia la plenitud misma. Tuvo que vencer al pecado que es aquel que busca nublar la vista hacia la verdad y tornar todo diferente y transgiversarlo.
Creemos que Cristo es el único capaz de transformarnos para llevarlos a la plenitud. A través de Cristo es el mejor camino para la trascendencia de la vida. Solo a través de El.
El hombre poco a poco ha ido perdiendo la necesidad de buscar la verdad y ha dejado de verla como una necesidad prioritaria y solo buscar satisfacer necesidades temporales y terrenales. El hombre ha transformado ese deseo natural del hombre hacia la verdad al punto de convertirlo en una ambición de poder y placer que es totalmente contraria a lo que la verdad en realidad busca alcanzar. Aspectos como el relativismo han hecho que se pierda la verdadera esencia de la verdad hasta llegar al punto de convertirla en algo inalcanzable y confuso para las personas.
Existe una frase que me encanta de Santo Tomás de Aquino, mi santo favorito, doctor de la Iglesia y maestro del pensamiento humano que esta presente en su famosa obra la summa theologiae: "La Fe no teme a la razón, sino que busca y confía en ella. Como la gracia supone a la naturaleza y la perfecciona, asi la fe supone y perfecciona a la razón."
Decía San Maximiliano Maria Kolbe: "la inteligencia esta por encima de los sentidos, y la fe por encima de la inteligencia".
Actuar bajo nuestra propia conciencia y a través de la razón es el mejor modo para llegar a la verdad. Recordemos que la verdad nos hará libres, nos hará experimentar la verdadera libertad que tanto anhela nuestro ser.
SEAMOS TESTIGOS DE LA VERDAD, así es, busquemos que la luz de la verdad pueda llegar a todas las personas de este mundo. Estamos llamados a ser sal y luz del mundo, no busquemos ocultar la verdad; al contrario estemos dispuestos a llevarla a toda la humanidad. Seamos buenos instrumentos. En verdad, miremos nuestro alrededor: un mundo lleno de tristeza, desesperación, problemas y necesidades y llenemoslo con la Esperanza que nos ofrece la Verdad, la de ser amados hasta el final.
¡Vivamos siempre en la verdad!
¡TODO POR TÍ, JESÚS!
T X T J